jueves, 28 de noviembre de 2013

La chispa creadora.



 "Sonatina", Simon Dinnerstein
                                            
Cuando vi este video por primera vez, intuí en seguida que había algo muy especial en la forma de tocar el piano de la intérprete. Quizás fue simplemente su mirada, que parece buscar continuamente respuestas en un bosque, en una partitura, o sus ojos cerrados mientras acaricia las teclas, o su aspecto delicado junto a sus manos fuertes. O quizás fue esa forma tan humana, tan femenina, de presentar a Schubert, de escuchar con suma atención cada nota que  toca. De ser al mismo tiempo manos y oídos, intérprete y público.

Tuve la sensación de que Schubert y su Impromptus habían hecho un viaje en el tiempo y se habían sentado junto a la artista frente al piano. Probablemente, el compositor le estaba susurrando al oído todo el tiempo. De ahí ese aire absorto de la artista.

Y así, la obra que fue escrita hace 186 años, se refrescaba, se hacía nueva y vibraba con ella, con los árboles, con esa cafetera al fuego, con las viejas fotos y las pinturas, con ese niño que juega despreocupado...

Luego he comprobado que Simone Dinnerstein suele combinar en sus actuaciones la poesía, la música, la improvisación, la narración. Todo ello para producir una obra artística integral, llena de riqueza y de matices. Para ir mucho más allá de la experiencia tradicional de concierto clásico.

Y por fin entendí  todo mucho mejor cuando leí algo sobre la infancia de esta mujer tan especial. Su padre, el pintor Simon Dinnerstein, se sentaba con ella desde muy pequeña para hablarle de arte, y le explicaba que su principal interés en el arte residía en  la vida interior de las cosas. No le preocupaba el contexto histórico  o la teoría pictórica. Solía explicarle que un pintor de verdad, o un escritor, o un músico, debe acercarnos a la vida y la humanidad en todas las direcciones. Debe saber habitar y describir la vida de una mujer, un niño, un bebé; describir todos los estados de ánimo, desde el más oscuro al más luminoso, del más prosaico al más onírico y extraño; saber convertirse en una manzana, la mitad de un lápiz, en un perro suplicante; saber canalizar todos los estados divergentes para aportar humanidad al arte, ya sea pintura, música o literatura.

Así, Simone aprendió lo que es mirar realmente, y convertirnos a través de esa intensa mirada en lo que realmente somos. En lo mejor que podemos ser. Observar con atención para tratar de entender lo que hay allá afuera  y habitar más conscientemente este planeta en el que vivimos.

Simone observa y capta la energía inerte en la partitura para darle vida, y convertirla en arte. Como la famosa obra de Miguel Ángel, en la que el  brazo derecho del creador se encuentra estirado, para impartir la chispa de vida de su propio dedo al del creado.

Simone me ha recordado lo que es, lo que debe ser el arte y el artista. Y por eso se convierte desde hoy mismo en nuestra primera “persona que inspira”.

5 comentarios:

  1. Claro, de acuerdo, el arte se trata de buscar respuestas, observar, escuchar...y también JUGAR.
    Por algo el pintor ubica a la niña frente al piano, y enfrente, muy cerca, aparece su casa de muñecas.
    En ambos lugares puede seguir creando, dejando volar la imaginación hacia el infinito...

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  2. Exacto! Podía haber ilustrado esta entrada como un montón de pinturas maravillosas de Simon Dinnerstein, pero elegí ésta porque vi en ella ese aspecto lúdico del arte que tú nombras. Ni el artista ni nadie debería dejar de lado nunca ese niño interior que juega y se divierte. "Un adulto creativo es un niño que ha sobrevivido."

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  3. Estoy corta de palabras pero, gracias a Dios, no de emociones. Lo que escribes, Ana, es un poema que acaricia el alma. Muchas gracias, muchos besos.

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  4. Querida amiga: tu estás sobrada de palabras, de emociones, de sensibilidad y de arte. Muchos besos para ti.

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  5. Vaya, no ha salido el comentario que hice....Repito, pues.
    He visto el vídeo y en él hay mucho juego , tanto del niño como de los adultos, tenéis razón. Hace poco me quedé impresionada y fascinada por la descripción que le oí a una persona de un acto cotidiano. Estuve días dándole vueltas a como su forma de "mirar" las cosas hacía que el mundo fuera realmente diferente. Además, me permitió ver a través de sus ojos la magia que estaba allí y yo no encontraba...una verdadera artista. Estamos rodeadas de gente que inspira, y me siento afortunada porque conozco varios lugares dónde sé que se reúnen :-).

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